Onfalitis
- Dr. Eddie Rodrigues, MD

- Jun 15
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Autor: Dr. Eddie Rodrigues, MD

Durante el embarazo, el cordón umbilical provee flujo sanguíneo entre el feto y la placenta. Uno de los primeros pasos que se toman luego del nacimiento de un bebé es el corte del cordón umbilical. El corte debe ser hecho con una navaja o tijera estéril. Típicamente, el muñón del cordón umbilical permanece adherido a la piel del bebé hasta que se seca y se separa naturalmente cuando se cumplen 7 a 10 días de vida. Una vez se cae el muñón, queda el ombligo. En pocas ocasiones, afortunadamente, el ombligo y/o el área justo alrededor se puede infectar. Esta infección se llama onfalitis.

La onfalitis ocurre principalmente durante el período neonatal. Algunos factores de riesgo para onfalitis son parto en la casa, pobre higiene de manos de cuidadores, pobre limpieza del muñón u ombligo, bajo peso al nacer, prematurez del recién nacido, entre otros. En el examen físico se puede observar enrojecimiento del ombligo o la piel alrededor del muñón, induración, secreciones purulentas o mal olientes del muñón, y fiebre. La severidad de la enfermedad puede variar desde síntomas localizados, celulitis extensa y progresar a una infección necrotizante y/o sepsis. Fascitis necrotizante es una complicación severa de onfalitis. Se caracteriza por el envolvimiento de la piel, tejidos subcutáneos y la fascia de la pared abdominal, y conlleva una tasa de mortalidad de un 50-60%. Enrojecimiento de la piel que progresa rápidamente, edema evidente, dolor severo, color violáceo o gris de la piel, formación de ampollas, fiebre, taquicardia y estado mental alterado son hallazgos que sugieren fascitis necrotizante. Para optimizar la sobrevivencia a la fascitis necrotizante, es de suprema importancia mantener alta sospecha e involucrar temprano a cirugía pediátrica.
Adicional al examen físico, los estudios diagnósticos para onfalitis incluyen cultivo de las secreciones del muñón u ombligo, CBC, y cultivo de sangre. Para infantes con pobre apariencia (irritabilidad, letargo, disminución en apetito, vómitos, disminución en producción de orina, fiebre o hipotermia, dificultad respiratoria, cianosis o palidez) o recién nacidos con fiebre se recomienda añadir cultivo y análisis de líquido cefalorraquídeo, y cultivo y análisis de orina.
La onfalitis suele ser una infección polimicrobiana. Los organismos predominantes son staphylococcus aureus, streptococcus pyogenes y otras bacterias gram-negativas como e. Coli. En pacientes neonatos, con signos vitales estables y de buena apariencia, se recomienda comenzar tratamiento con ampicilina y gentamicina. También se puede utilizar ampicilina con cefotaxima. Para presentación tardía o nosocomial de onfalitis se puede utilizar vancomicina más un aminoglucósido o una cefalosporina de tercera generación. En caso de enfermedad más severa o sospecha de fascitis necrotizante, se debería añadir cobertura para anaerobios como piperacilina/tazobactam, carbapenem o la combinación de ceftriaxona con metronidazole.
A pesar de que los pacientes con onfalitis deberían ser admitidos para tratamiento, el pronóstico por lo general es muy bueno y el riesgo de complicaciones afortunadamente es bajo. Es muy importante el reconocimiento temprano de la infección, no retrasar el manejo con antibióticos y mantener alta sospecha de complicaciones en pacientes con signos vitales inestables y/o pobre apariencia.
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