Conmoción cerebral para niños entre 8 y 12 años
- Dr. Pedro Arrillaga
- Apr 27
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Updated: 1 day ago

Autor: Dr Pedro Arrillaga, MD & Dra. Adriana Mercado, MD
La conmoción cerebral en niños entre 8 y 12 años representa un motivo de consulta frecuente en los servicios de emergencia y un desafío clínico que exige una evaluación estructurada, cuidadosa y basada en evidencia. Se define como una lesión cerebral traumática leve producida por un impacto directo o indirecto en la cabeza o el cuerpo, con transmisión de fuerzas al cerebro, que genera una alteración transitoria de la función neurológica sin que exista necesariamente una lesión estructural visible en estudios de neuroimagen.
En la población pediátrica, la presentación clínica puede ser variable y sutil, con síntomas como cefalea, mareo, náuseas, dificultad para concentrarse, lentitud cognitiva, alteraciones del equilibrio, cambios conductuales o trastornos del sueño. Es importante recordar también que la pérdida de conciencia no es un requisito para el diagnóstico.
La Herramienta de evaluación de Conmoción cerebral en el deporte para niños (C-SCAT6, por sus siglas en inglés) (https://bjsm.bmj.com/content/bjsports/ 57/11/636.full.pdf) es una herramienta estandarizada desarrollada para la evaluación de conmoción en niños de 8 a 12 años, diseñada para ser utilizada por profesionales de la salud en el periodo agudo posterior a la lesión, idealmente dentro de las primeras 72 horas y hasta 7 días luego del evento. El diagnóstico, según el C-SCAT6, sigue siendo eminentemente clínico y se apoya en una evaluación secuencial que comienza con la identificación inmediata de banderas rojas, como deterioro del estado de conciencia, convulsiones, vómitos persistentes, cefalea severa o progresiva, dolor cervical, debilidad focal o una puntuación menor de 15 en la escala de coma Glasgow. Estas situaciones obligan a la remoción inmediata de la actividad, inmovilización cervical y traslado urgente a un centro hospitalario. En ausencia de estas señales de alarma, el instrumento guía una evaluación estructurada que incluye la identificación de signos observables de conmoción, la aplicación de la escala de coma Glasgow, el tamizaje cervical, y una valoración breve de la coordinación y los movimientos oculomotores.
Posteriormente, en un ambiente tranquilo y sin distracciones, se realiza la evaluación fuera del campo, que incorpora antecedentes relevantes del niño (conmociones previas, trastornos neurológicos, dificultades de aprendizaje, TDAH, migraña), seguida de una valoración detallada de síntomas mediante reportes tanto del niño como de los padres o cuidadores, reconociendo que en pediatría la percepción del adulto es fundamental. El C-SCAT6 incluye además un tamizaje cognitivo estandarizado (SAC) que evalúa memoria inmediata, concentración y recuerdo diferido, así como pruebas de equilibrio y marcha (mBESS, marcha en tándem, y tareas duales opcionales), permitiendo una visión global del estado neurológico funcional del paciente. Es fundamental destacar que el C-SCAT6 no establece puntos de corte diagnósticos y que una puntuación dentro de rangos “normales” no excluye el diagnóstico de conmoción cerebral. Los resultados deben interpretarse siempre en el contexto clínico individual y compararse, cuando sea posible, con evaluaciones previas.
En cuanto al manejo y tratamiento, la conmoción cerebral en niños se aborda de manera conservadora, priorizando el reposo relativo durante las primeras 24 a 48 horas, evitando tanto la actividad física intensa como la sobrecarga cognitiva, sin caer en el reposo absoluto prolongado, el cual se ha asociado con recuperación más lenta. El tratamiento farmacológico se limita al manejo sintomático, utilizando analgésicos simples como acetaminofén para la cefalea y evitando sedantes o AINEs en fases iniciales si existe preocupación por sangrado intracraneal. Un componente clave del manejo en emergencias es la educación clara y estructurada a padres y cuidadores, explicando el diagnóstico, los síntomas esperables, las señales de alarma que ameritan reconsulta inmediata y la importancia del seguimiento médico. El retorno a las actividades debe ser gradual y escalonado, comenzando con el regreso a clases, adaptando la carga académica según la tolerancia del niño, y posteriormente el regreso a juego, siguiendo protocolos progresivos y siempre libre de síntomas, nunca el mismo día del evento.
En la práctica diaria, el Child SCAT6 aporta un marco ordenado que mejora la detección temprana, la documentación clínica y la toma de decisiones, recordándonos que la conmoción cerebral pediátrica no es un diagnóstico de exclusión ni de una sola prueba, sino un proceso dinámico que comienza en la sala de emergencias y continúa con seguimiento y acompañamiento clínico adecuado, alineado con las recomendaciones internacionales más actuales (Davis et al., Br J Sports Med, 2023).
Referencias:
Davis, G. A., Ellenbogen, R. G., Bailes, J., Clugston, J. R., McCrory, P., Patel, D. R., Putukian, M., Schneider, K. J., Sills, A., & Meeuwisse, W. H. (2023). Herramientas de evaluación de la conmoción cerebral: SCAT6 y Child SCAT6. British Journal of Sports Medicine, 57(11), 619–621. https://doi.org/10.1136/bjsports-2023-106898 Grupo de Trabajo sobre Conmoción en el Deporte. (2023). Child SCAT6: Herramienta de evaluación de la conmoción cerebral en niños de 8 a 12 años. World Rugby. https:// passport.world.rugby/player-welfare-medical/concussion-management-for-doctors-andhealth-care-professionals/child-scat6/ Giza, C. C., Kutcher, J. S., Ashwal, S., Barth, J., Getchius, T. S. D., Gioia, G. A., Gronseth, G. S., Mandel, S., Manley, G., & McKeag, D. B. (2013). Resumen de la evidencia sobre el manejo de la conmoción cerebral en niños y adolescentes. Neurología (Edición Española), 28(1), 1–8. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. (2015). Guía de práctica clínica sobre el traumatismo craneoencefálico leve en la infancia. Gobierno de España. https:// www.sanidad.gob.es Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias. (2019). Manejo del traumatismo craneoencefálico leve en urgencias pediátricas. Emergencias, 31(3), 197204.



